11.2.16

Maratón Vía Verde del Tajuña

Quedaban unos días para nuestro próximo reto, el nuevo reto del OET Team, la Maratón de las vías verdes, yo iba a la media y no tenía casi salidas de fondo, me rondaba la cabeza cuando meter alguna para poder afrontar la carrera con garantías, íbamos muchos del equipo y no me resistí a apuntarme, a pesar de estar haciendo entrenamientos de corta distancia durante la temporada. Me gusta hacer bien las carreras cuando voy con mis chicos, para que vean lo que se puede llegar a rendir usando el OET Method, sin embargo, decidí correrla como un entrenamiento más, un rodaje intenso.

 

Me saltan las emociones cuando veo a nuestros chicos con ilusión y ganas en una competición, que orgulloso estoy de entrenar a este tipo de personas. Faltaban algunos de los que se habían inscrito y eso me apenaba un poco, pero la presencia del resto del equipo me hacía olvidarlo.

 

Gracias a Antonio pude hacer mi plan de llevar la bici para aprovechar los desplazamientos y entrenar, quería volver dando pedales. Conseguí dejar la bici dentro de la pista en un lugar seguro y nos subimos al autobús.

 

El viaje en autobús me gusta mucho, podemos ir todos juntos y disfrutar de la compañía, quitar los nervios, yo aproveche para desayunar mi fruta. Nos bajamos y los 2 Javis, Sergio , Andoni y yo nos fuimos a calentar. En la carrera me junté con Sergio por aquello de que era el único con camiseta OET, los colores me tiraban ¿Cuándo conseguiremos que todos traigan su camiseta a las competiciones? Aunque en un principio salimos los 5 juntos en el km 10 cada uno se colocó en su lugar, incluso el cohete Navarro que salió con un pajarón por culpa de una de sus habituales noches locas jeje. En la meta me cambié rápido para no pasar frio y nos dedicamos a ir viendo como llegaban los compañeros, algunos reventadísimos como Javier Sendra y otros como lechugas(Rocío, Luis), me encanta ver a los alumnos llegar con una sonrisa a la meta, yo intento hacerlo en cada km, intento disfrutar y pasármelo bien en cada km, creo que es muy sano para tu mente y mejora tu estado físico. La mayor sorpresa fue oir el nombre de Isidro Santos llegando a meta como segundo clasificado, sabía que iba a hacerlo bien, pero no me lo esperaba, llegó acalambrado con cara de dolor, Andoni yo pensábamos que se le estaba yendo la cabeza, pero no estaba aguantado los calambres de sus piernas, debido al carrerón que se había marcado.

 

He echado de menos a todos esos lesionados, desentrenados u ocupados que no pudieron ir, echo de menos a todos esos que ya no vienen a entrenar, que formaron parte de nosotros y dejaron su poso como Pepe, Rodolfo, Lander, Jose Luis, Faustino, Carlos… Afortunadamente son pocos los que nos abandonan y muchos los que se quedan.

 

Enhorabuena a todos por esta carrera,

 

Carlos Martín Caro

 

18.12.15

justo ahora




 
Justo ahora, cuando estoy empezando a saborear la diversión y el compañerismo acuático, justo ahora, me voy. Me voy dejando a medias la temporada de Máster y dejando atrás a los compañeros y compañeras con los que tantos metros he nadado en los últimos dos años y que han sido los que me animaron a iniciarme en esto de las competiciones en el agua. Edy, Rocío e Isidro, en especial, que con vuestros comentarios, de un tipo u otro, hicisteis despertar en mí las ganas de competir y gracias a ello he conseguido mejorar y hacer reír con mis volteos a todo un equipo. Y esto último, siempre mola.

Desde ahora y para siempre, me acordaré de todos vosotros cada vez que me enfunde un bañador, que es lo mismo que decir casi todos los días de mi vida. Porque, para mí, nadar se ha convertido en algo como el respirar, me mantiene viva. Me acordaré de los alucinantes volteos de Ángel y de su espalda, porqué no decirlo. Los haces parecer tan sencillos de hacer. Del desparpajo de Sergio, con o sin barba. Eres un tío simpático y eso me encanta. La fortaleza mental y física de mis dos grandes compañeras Rocío y Tania. Siempre se puede. Siempre se puede: llegar un poco más lejos, nadar un poco más rápido, aguantar un poco más. La naturalidad de Alejandra en el agua con sus piernas de bailarina. La belleza de la braza de David, el tatuado, tienes un don, amigo, lo sabes, ¿verdad?. La mejoría espectacular de Isidro, en cualquiera de los estilos. Así como quién no quiere la cosa, calladito, mañana a mañana, entrenamiento a entrenamiento, el tío ha ido rascando segundos al cronómetro de forma exponencial. Las remadas y la parquedad en palabras de Carlos. Corto y cambio.

Los gritos del entrenador de los chavales en las clases de la tarde. La simpatía de Miguel, desde este momento bautizado por mí como The Chamaleon, aquel que siempre compite bajo un falso nombre. Jamás te colgarán una medalla al cuello como sigas así. ¿¡Pero qué importa eso????!! Tú, sigue nadando. La rapidez y fortaleza de los nuevos compañeros  ¿de qué planeta ha salido Edu? ¿alguien puede explicármelo? 


Pues eso, digo, que justo ahora que estaba a punto, a puntito, pero muy cerca de dar mi primer viraje a espalda bien hecho, me voy. Cuando lo consiga, seréis los primeros en enteraros. 



 

16.9.15

NUEVA TEMPORADA

Iniciamos una nueva temporada de entrenamientos. Este es el momento del año en el que miro hacia atrás para evaluar los logros conseguidos y a veces da vértigo. Siempre se tiene la sensación de que no se avanza pero madre mía que progresión. Hace nada (dos años y medio para ser exactos) estaba corriendo carreras de 10km a casi una hora, terminando las medias maratones con las piernas temblando, difícilmente aguantando 2000 mts nadando y la bici ni olerla. He pasado de esto a bajar mi marca en más de 10´ en las de 10km, hacer tres maratones, triatlones olímpicos y travesías de 5500mts e incluso participar en un campeonato de España de natación. Qué vértigo da!!!

Todo esto no lo habría conseguido sin los entrenamientos de Carlos y Laura y sin el apoyo incondicional de todos los miembros del OET Team y especialmente del grupillo del Lado Oscuro. Aunque yo soy muy cabezota, o como me dice alguno, tenaz, hay momentos en que la cabeza te juega malas pasadas y pasas temporadas en las que sin saber por qué cuesta ponerse a tope. Es en estos momentos cuando más cuenta te das del apoyo de los compis que como tu, llueva o truene, haga frío o "calor", salen a entrenar.

Este también es el momento en que me marco los objetivos del "nuevo" año. Los maratones y medias maratones ya están elegidos e inscrita, las carreras de 10km previstas, masters de natación,  y mi gran reto para este año realizar un half. 

Qué vértigo da!!!

Rocio

13.7.15

Un triatlón olímpico!!! Uff ya sólo el nombre asusta.


En el mes de Junio del año pasado, justo después de la Carrera del Agua, me lancé a la aventura de la bici. Si, toda una aventura. Si los niños y ancianos podían montar en bici, yo también tenía que conseguirlo. Aún recuerdo ese día, amanecía en Madrid Río, ¡menos mal! así nadie podía verme. Después de cinco minutos para subirme a la bici, inicié mi aventura con Jesús.  Él se convirtió en mi coach y en mis ojos porque claro, yo no podía mirar a ningún lado más que asegurarme que aquella máquina infernal no me tirara al suelo. Los 15 minutos que estuvimos montando se me hicieron como una hora. En el silencio del amanecer sólo se oía un ¡uyuyuy que me la pego! o ¡que viene un perro a 500 metros!!  y unas risitas por lo bajini de Jesús. Luego vino aprender a bajarse de la máquina infernal, subir el sillín, relajar las manos para que no me doliera luego todo el cuello, pasar por los pivotes de la casa de campo, esquivar niños, ancianos, perros y así poco a poco fui mejorando. En dos meses participé en dos supersprint. Temblaba sólo de pensar en el turno de la bici. Pero los hice y sin magulladuras.

Después, este año,  vino la bici de carretera. Hasta Mayo no pude salir con ella. Poco a poco me fui haciendo amiga de mi bici, "Beni". Que aventuras hemos pasado juntas con Luis y Jesús. 30km, 40km y así hasta hacer 70km y horas de rodillo en casa para poder subir garabitas tres veces sin dejarme los higadillos porque en un acto de inconsciencia me había apuntado al Sprint del Skoda. Otra vez mi coach, Jesús, me llevo por las tres vueltas dándome instrucciones, cambia plato ahora piñón, y sprint conseguido. Subidón total.

Pero claro aquí no podía quedar la cosa. Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, pues allá que voy a apuntarme a un Olímpico con cortes, el de Medina de Rioseco. Todo estaba estudiado al milímetro sacar provecho de mi "velocidad" en el agua para ganar tiempo para la bici y el recorrido de bici estudiado y revisado. Sólo había un problema, tres giros que me quitaban el sueño. Si, parece fácil pues para mí no lo es ¿cómo voy a poder girar en una carretera de doble sentido sin salirme?. Y llegó el gran día. Como estaba previsto la natación bien. Agua sucia y fría pero una ya empieza a acostumbrarse. La salida, por una escalerita bien resbaladiza. A mi llegada a boxes me encuentro a Jesús, ufff!!! que bajón me dio.  Había vomitado.  Medio temblando me quito el dichoso neopreno que se quedaba pegado a mi piel como una lapa y consigo sobreponerme para afrontar la bici yo sola. Poco a poco voy perdiendo la ventaja que había ganado en el agua, pero ya contaba con ello. Así que no me desanimo y sigo a mi ritmo. El viento me daba en contra o eso creía. Llega el primer temido giro y como no me veo con fuerzas digo, ¡que narices! Antes que pegarme una castaña prefiero bajarme. Veo uno tirado en la cuneta y grupos bajando a toda pastilla pero yo sigo a mi bola. Sin darme cuenta he terminado la primera vuelta y a lo lejos Jesús animando. Le pregunto si voy bien y me dice que genial que siga. Pero en el fondo yo pensaba que me lo decía para animar. Así que ya de camino a hacer la segunda vuelta en un alarde de valentía miré el garmin. Si valentía porque todavía tengo muy limitadas mis facultades en la bici. No me lo creo me quedan 6 km y tengo un margen de más de 45´. Consigo terminar la bici sin magulladuras y 30´antes del corte. Ya lo demás daba lo mismo. No importaba el calor sofocante y la sed horrorosa. Lo había conseguido porque correr 10km sabía que lo podía hacer y a buen ritmo.

Me queda mucho que aprender de la bici pero ahora que somos amigas, las cosas van a ir mejorando

Ya soy Triatleta Olímpica


Rocio

28.6.15

La técnica de sonreír

Si preguntamos cuál es el momento del día donde tenemos peor humor, la mayoría de la gente responderá que por la mañana, nada más levantarse. Pero mientras esa gran mayoría lucha con el despertador maldiciendo y rogando por un instante más de sueño; otros luchamos por hacer menos brazadas. Son las siete y media de la mañana, el entrenamiento ha empezado. Y siempre empieza con el mejor humor que se puede tener.  Porque da igual quién es el que haya ido ese día, si lleva mucho o poco tiempo entrenando con Carlos y Laura, todos los que están ahí nadan con una sonrisa. Y así todo es más fácil.

A mí me parecía impensable poder nadar 5000 metros rodeado de nadadores en estampida y con vaya usted a saber qué clase de animales fondeando bajo nuestros pies. Pero madrugón a madrugón se va consiguiendo, construyendo un estado de animo que te sirve de guía durante la travesía. Las hazañas de los demás te van impulsando hacia nuevas metas: los que corrieron la maratón, los que ya son todo ironmans, los que se estrenan en alguna prueba, los que pedalean o los que, sencillamente, aprenden.

Me encantó nadar en Iruelas. Con todas esas sensaciones y pensamientos que se disparan en una hora y media. Recordando todos los consejos, intentando nadar muy largo, buscar el máximo deslizamiento… Y me encanta recibir  el día metido en el agua y rodeado de buena gente. Empezamos los 200 metros de calentamiento y la ciudad empieza a desperezarse, siempre les sacaremos algo de ventaja.   

David 

23.6.15

SUPERANDO BARRERAS

Travesía Valle de Iruelas 2015
 
Te levantas por la mañana temprano después de haber pasado una noche intranquila, por qué negarlo. Intentas demostrar calma y sosiego pero en el fondo sabes que la gran duda ronda tu cabeza , ¿seré capaz de conseguirlo?  

Íbamos con dos objetivos, Luis quitarse la espinita del año pasado y terminar los 800 mts y yo nadar una distancia, 5500mts, que hace un año me hubiera resultado impensable. Empezamos por aumentar el número de días de clase de natación. Poco a poco se iban notando mejoras en la respiración, largos con menos brazadas (menudo logro!!) y bajada de tiempos. Benditas clases de Carlos y Laura. Muchos largos en la piscina a los que íbamos añadiendo cada día alguno más.  Ejercicios con pesas  y las temidas planchas para fortalecer los músculos. Pruebas de neopreno a pesar del calor sofocante de la piscina. Temores y sensaciones compartidos al finalizar cada sesión.  Felicitaciones por cada pequeño escalón que íbamos superando. Y hasta sesiones de meditación para aprender a afrontar los momentos de angustia que no eran otros que las patadas de otros nadadores, bocanadas de agua que sin esperarlo te  entran como un torrente sin parar, esa búsqueda de hueco para poder respirar y el abismo oscuro y repleto de seres extraños que te rodeará hasta llegar a la meta final.

Primero fue Luis.  Desde lo lejos le podía seguir, reconociéndole por ese nado que ya me resulta tan familiar después de tantas horas compartidas. A su lado  Laura, ¡Qué gran ayuda!. Poco a poco avanzando metros, dando la vuelta a la boya  y nadando sin parar. Desde lo lejos que fácil parece pero  cuando se está  intentando  vencer una barrera las cosas no lo son. Unos metros para la meta y otra ayuda, Carlos!!. Ya sólo queda avanzar y cruzar la meta con la cabeza bien alta y la gran satisfacción de haber superado una gran barrera personal.

Luego me toca a mí. Planeamos ir a pies Edu, Antonio y yo pero claro, la salida lo impide. Voy tranquila. La experiencia me permite esta vez conseguir esquivar patadas, bocanadas de agua y evitar la angustia del momento inicial. En seguida cojo mi ritmo y sin darme cuenta empiezo a deslizar cada vez mejor.  Intento ir a pies de algún otro nadador pero siempre levantando la cabeza para no desorientarme que son muchos metros. El puente ya se ve a lo lejos y parece que nunca llega. Giro por debajo y vuelta a la orilla. Me siento sola. Sólo se ven algunos nadadores a lo lejos y algún otro despistado que se ha desorientado. Pero yo sigo y sigo sin pensar, sólo oyendo el ruido de mi respiración.  No miro el Garmin, sólo nado. Qué raro, los brazos no me duelen. Voy bien. Quedan pocos metros, ya veo el arco de meta. Un último esfuerzo  y con la torpeza que me caracteriza salgo del agua.  Una cara sonriente, Carlos, esperando en la meta. Mi reto conseguido 5500mts


Rocío

21.4.15

Yo, a lo mío


Siempre fui reacia a las competiciones, no sé si por miedo escénico o por miedo al fracaso, pero el caso es que nunca estuvo dentro de mis planes competir, vamos que pensaba que no tenía alma competitiva. Hace unos años, Goretti, gran amiga, consiguió que me inscribiera en una triatlón popular, triatlón que no llegué a hacer, porque me pudo más el estrés del momento. Así que con estos antecedentes, ¿quién me iba decir a mí que el pasado domingo 12 de abril competiría en la Locomotora Sprint 2015?


Llevo muchos años nadando, muchísimos, pero, como digo, nunca me había planteado competir hasta que, primero, un día, el bueno de Eddi me estuvo comentando sus aventurillas en las competiciones de natación; luego, Isidro, otro compañero, que mencionó cómo había mejorado desde que competía y, por último, Rocío, en el vestuario, que me espetó un "¡Anímate! ¡Es muy divertido!". Así que me dije ¿por qué no?


Me apunté sin saber realmente a lo que iba, sin saber si me gustaría el bullicio y follón de alrededor. Un sábado que iba a la piscina me encontré (digo me encontré porque jamás miro los entrenos) con que se había quedado para entrenar para la Locomotora y tuvimos que hacer relevos. Llegaba tarde así que no tuve mucho tiempo de pensarlo. Llegar y a nadar, y me ocurrió una cosa que no me había pasado nunca y es que había algo que me hacía nadar más rápido que de costumbre y era el pensar en mis compañeros. Curiosamente, ese sábado durante el entrenamiento creo que he hecho mis mejores tiempos hasta la fecha. Me sentí pletórica.


El 12 de abril llegué de milagro a la piscina donde se lleva a cabo esta competición, venía de viaje y encima con ataque de alergia. Mis tripas eran un poema. Carlos, el hombre tranquilo, ante mi afirmación de "Estoy hecha un flan", me contestó "Tú, a lo tuyo". Así que, yo, a lo mío. En el vestuario, mientras me cambiaba Rocío repetía su mantra, nuestro mantra, "Lo importante es que todas terminemos todo, que si no la Pepponi tiene que tirarse de nuevo". Así que yo, a lo mío.


Me tiré al agua para calentar, a pesar de que iba a pasar un buen rato hasta que me tocara nadar, más por tranquilizarme que por mis músculos, la verdad. Fue peor el remedio que la enfermedad porque no había más que niñas de 15 años más fuertes que el vinagre adelantándome a toda pastilla, vamos que calentando ya nadaban más rápido que yo cuando voy rápida. Así que yo, a lo mío.

Cuando llegó mi turno, mis primeros 400, me tiré de cabeza y empecé a respirar por el lado contrario al de las sílfides quinceañeras con las que compartíamos calle, sólo por no verlas y agobiarme. Yo, a lo mío.


La verdad es que no fue tan mal, vamos que fue muy bien. Primero los 400, luego los 200, los 100, los 50.  Me sentí parte del equipo, de una tribu y eso me dio las fuerzas para nadarlo todo. Terminamos las últimas, eso sí!  pero lo bueno es que nos guardaron empanada!! Ya estoy pensando en la siguiente y en quedar las últimas de nuevo para que nos guarden la merienda.