16.9.15

NUEVA TEMPORADA

Iniciamos una nueva temporada de entrenamientos. Este es el momento del año en el que miro hacia atrás para evaluar los logros conseguidos y a veces da vértigo. Siempre se tiene la sensación de que no se avanza pero madre mía que progresión. Hace nada (dos años y medio para ser exactos) estaba corriendo carreras de 10km a casi una hora, terminando las medias maratones con las piernas temblando, difícilmente aguantando 2000 mts nadando y la bici ni olerla. He pasado de esto a bajar mi marca en más de 10´ en las de 10km, hacer tres maratones, triatlones olímpicos y travesías de 5500mts e incluso participar en un campeonato de España de natación. Qué vértigo da!!!

Todo esto no lo habría conseguido sin los entrenamientos de Carlos y Laura y sin el apoyo incondicional de todos los miembros del OET Team y especialmente del grupillo del Lado Oscuro. Aunque yo soy muy cabezota, o como me dice alguno, tenaz, hay momentos en que la cabeza te juega malas pasadas y pasas temporadas en las que sin saber por qué cuesta ponerse a tope. Es en estos momentos cuando más cuenta te das del apoyo de los compis que como tu, llueva o truene, haga frío o "calor", salen a entrenar.

Este también es el momento en que me marco los objetivos del "nuevo" año. Los maratones y medias maratones ya están elegidos e inscrita, las carreras de 10km previstas, masters de natación,  y mi gran reto para este año realizar un half. 

Qué vértigo da!!!

Rocio

13.7.15

Un triatlón olímpico!!! Uff ya sólo el nombre asusta.


En el mes de Junio del año pasado, justo después de la Carrera del Agua, me lancé a la aventura de la bici. Si, toda una aventura. Si los niños y ancianos podían montar en bici, yo también tenía que conseguirlo. Aún recuerdo ese día, amanecía en Madrid Río, ¡menos mal! así nadie podía verme. Después de cinco minutos para subirme a la bici, inicié mi aventura con Jesús.  Él se convirtió en mi coach y en mis ojos porque claro, yo no podía mirar a ningún lado más que asegurarme que aquella máquina infernal no me tirara al suelo. Los 15 minutos que estuvimos montando se me hicieron como una hora. En el silencio del amanecer sólo se oía un ¡uyuyuy que me la pego! o ¡que viene un perro a 500 metros!!  y unas risitas por lo bajini de Jesús. Luego vino aprender a bajarse de la máquina infernal, subir el sillín, relajar las manos para que no me doliera luego todo el cuello, pasar por los pivotes de la casa de campo, esquivar niños, ancianos, perros y así poco a poco fui mejorando. En dos meses participé en dos supersprint. Temblaba sólo de pensar en el turno de la bici. Pero los hice y sin magulladuras.

Después, este año,  vino la bici de carretera. Hasta Mayo no pude salir con ella. Poco a poco me fui haciendo amiga de mi bici, "Beni". Que aventuras hemos pasado juntas con Luis y Jesús. 30km, 40km y así hasta hacer 70km y horas de rodillo en casa para poder subir garabitas tres veces sin dejarme los higadillos porque en un acto de inconsciencia me había apuntado al Sprint del Skoda. Otra vez mi coach, Jesús, me llevo por las tres vueltas dándome instrucciones, cambia plato ahora piñón, y sprint conseguido. Subidón total.

Pero claro aquí no podía quedar la cosa. Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, pues allá que voy a apuntarme a un Olímpico con cortes, el de Medina de Rioseco. Todo estaba estudiado al milímetro sacar provecho de mi "velocidad" en el agua para ganar tiempo para la bici y el recorrido de bici estudiado y revisado. Sólo había un problema, tres giros que me quitaban el sueño. Si, parece fácil pues para mí no lo es ¿cómo voy a poder girar en una carretera de doble sentido sin salirme?. Y llegó el gran día. Como estaba previsto la natación bien. Agua sucia y fría pero una ya empieza a acostumbrarse. La salida, por una escalerita bien resbaladiza. A mi llegada a boxes me encuentro a Jesús, ufff!!! que bajón me dio.  Había vomitado.  Medio temblando me quito el dichoso neopreno que se quedaba pegado a mi piel como una lapa y consigo sobreponerme para afrontar la bici yo sola. Poco a poco voy perdiendo la ventaja que había ganado en el agua, pero ya contaba con ello. Así que no me desanimo y sigo a mi ritmo. El viento me daba en contra o eso creía. Llega el primer temido giro y como no me veo con fuerzas digo, ¡que narices! Antes que pegarme una castaña prefiero bajarme. Veo uno tirado en la cuneta y grupos bajando a toda pastilla pero yo sigo a mi bola. Sin darme cuenta he terminado la primera vuelta y a lo lejos Jesús animando. Le pregunto si voy bien y me dice que genial que siga. Pero en el fondo yo pensaba que me lo decía para animar. Así que ya de camino a hacer la segunda vuelta en un alarde de valentía miré el garmin. Si valentía porque todavía tengo muy limitadas mis facultades en la bici. No me lo creo me quedan 6 km y tengo un margen de más de 45´. Consigo terminar la bici sin magulladuras y 30´antes del corte. Ya lo demás daba lo mismo. No importaba el calor sofocante y la sed horrorosa. Lo había conseguido porque correr 10km sabía que lo podía hacer y a buen ritmo.

Me queda mucho que aprender de la bici pero ahora que somos amigas, las cosas van a ir mejorando

Ya soy Triatleta Olímpica


Rocio

28.6.15

La técnica de sonreír

Si preguntamos cuál es el momento del día donde tenemos peor humor, la mayoría de la gente responderá que por la mañana, nada más levantarse. Pero mientras esa gran mayoría lucha con el despertador maldiciendo y rogando por un instante más de sueño; otros luchamos por hacer menos brazadas. Son las siete y media de la mañana, el entrenamiento ha empezado. Y siempre empieza con el mejor humor que se puede tener.  Porque da igual quién es el que haya ido ese día, si lleva mucho o poco tiempo entrenando con Carlos y Laura, todos los que están ahí nadan con una sonrisa. Y así todo es más fácil.

A mí me parecía impensable poder nadar 5000 metros rodeado de nadadores en estampida y con vaya usted a saber qué clase de animales fondeando bajo nuestros pies. Pero madrugón a madrugón se va consiguiendo, construyendo un estado de animo que te sirve de guía durante la travesía. Las hazañas de los demás te van impulsando hacia nuevas metas: los que corrieron la maratón, los que ya son todo ironmans, los que se estrenan en alguna prueba, los que pedalean o los que, sencillamente, aprenden.

Me encantó nadar en Iruelas. Con todas esas sensaciones y pensamientos que se disparan en una hora y media. Recordando todos los consejos, intentando nadar muy largo, buscar el máximo deslizamiento… Y me encanta recibir  el día metido en el agua y rodeado de buena gente. Empezamos los 200 metros de calentamiento y la ciudad empieza a desperezarse, siempre les sacaremos algo de ventaja.   

David 

23.6.15

SUPERANDO BARRERAS

Travesía Valle de Iruelas 2015
 
Te levantas por la mañana temprano después de haber pasado una noche intranquila, por qué negarlo. Intentas demostrar calma y sosiego pero en el fondo sabes que la gran duda ronda tu cabeza , ¿seré capaz de conseguirlo?  

Íbamos con dos objetivos, Luis quitarse la espinita del año pasado y terminar los 800 mts y yo nadar una distancia, 5500mts, que hace un año me hubiera resultado impensable. Empezamos por aumentar el número de días de clase de natación. Poco a poco se iban notando mejoras en la respiración, largos con menos brazadas (menudo logro!!) y bajada de tiempos. Benditas clases de Carlos y Laura. Muchos largos en la piscina a los que íbamos añadiendo cada día alguno más.  Ejercicios con pesas  y las temidas planchas para fortalecer los músculos. Pruebas de neopreno a pesar del calor sofocante de la piscina. Temores y sensaciones compartidos al finalizar cada sesión.  Felicitaciones por cada pequeño escalón que íbamos superando. Y hasta sesiones de meditación para aprender a afrontar los momentos de angustia que no eran otros que las patadas de otros nadadores, bocanadas de agua que sin esperarlo te  entran como un torrente sin parar, esa búsqueda de hueco para poder respirar y el abismo oscuro y repleto de seres extraños que te rodeará hasta llegar a la meta final.

Primero fue Luis.  Desde lo lejos le podía seguir, reconociéndole por ese nado que ya me resulta tan familiar después de tantas horas compartidas. A su lado  Laura, ¡Qué gran ayuda!. Poco a poco avanzando metros, dando la vuelta a la boya  y nadando sin parar. Desde lo lejos que fácil parece pero  cuando se está  intentando  vencer una barrera las cosas no lo son. Unos metros para la meta y otra ayuda, Carlos!!. Ya sólo queda avanzar y cruzar la meta con la cabeza bien alta y la gran satisfacción de haber superado una gran barrera personal.

Luego me toca a mí. Planeamos ir a pies Edu, Antonio y yo pero claro, la salida lo impide. Voy tranquila. La experiencia me permite esta vez conseguir esquivar patadas, bocanadas de agua y evitar la angustia del momento inicial. En seguida cojo mi ritmo y sin darme cuenta empiezo a deslizar cada vez mejor.  Intento ir a pies de algún otro nadador pero siempre levantando la cabeza para no desorientarme que son muchos metros. El puente ya se ve a lo lejos y parece que nunca llega. Giro por debajo y vuelta a la orilla. Me siento sola. Sólo se ven algunos nadadores a lo lejos y algún otro despistado que se ha desorientado. Pero yo sigo y sigo sin pensar, sólo oyendo el ruido de mi respiración.  No miro el Garmin, sólo nado. Qué raro, los brazos no me duelen. Voy bien. Quedan pocos metros, ya veo el arco de meta. Un último esfuerzo  y con la torpeza que me caracteriza salgo del agua.  Una cara sonriente, Carlos, esperando en la meta. Mi reto conseguido 5500mts


Rocío

21.4.15

Yo, a lo mío


Siempre fui reacia a las competiciones, no sé si por miedo escénico o por miedo al fracaso, pero el caso es que nunca estuvo dentro de mis planes competir, vamos que pensaba que no tenía alma competitiva. Hace unos años, Goretti, gran amiga, consiguió que me inscribiera en una triatlón popular, triatlón que no llegué a hacer, porque me pudo más el estrés del momento. Así que con estos antecedentes, ¿quién me iba decir a mí que el pasado domingo 12 de abril competiría en la Locomotora Sprint 2015?


Llevo muchos años nadando, muchísimos, pero, como digo, nunca me había planteado competir hasta que, primero, un día, el bueno de Eddi me estuvo comentando sus aventurillas en las competiciones de natación; luego, Isidro, otro compañero, que mencionó cómo había mejorado desde que competía y, por último, Rocío, en el vestuario, que me espetó un "¡Anímate! ¡Es muy divertido!". Así que me dije ¿por qué no?


Me apunté sin saber realmente a lo que iba, sin saber si me gustaría el bullicio y follón de alrededor. Un sábado que iba a la piscina me encontré (digo me encontré porque jamás miro los entrenos) con que se había quedado para entrenar para la Locomotora y tuvimos que hacer relevos. Llegaba tarde así que no tuve mucho tiempo de pensarlo. Llegar y a nadar, y me ocurrió una cosa que no me había pasado nunca y es que había algo que me hacía nadar más rápido que de costumbre y era el pensar en mis compañeros. Curiosamente, ese sábado durante el entrenamiento creo que he hecho mis mejores tiempos hasta la fecha. Me sentí pletórica.


El 12 de abril llegué de milagro a la piscina donde se lleva a cabo esta competición, venía de viaje y encima con ataque de alergia. Mis tripas eran un poema. Carlos, el hombre tranquilo, ante mi afirmación de "Estoy hecha un flan", me contestó "Tú, a lo tuyo". Así que, yo, a lo mío. En el vestuario, mientras me cambiaba Rocío repetía su mantra, nuestro mantra, "Lo importante es que todas terminemos todo, que si no la Pepponi tiene que tirarse de nuevo". Así que yo, a lo mío.


Me tiré al agua para calentar, a pesar de que iba a pasar un buen rato hasta que me tocara nadar, más por tranquilizarme que por mis músculos, la verdad. Fue peor el remedio que la enfermedad porque no había más que niñas de 15 años más fuertes que el vinagre adelantándome a toda pastilla, vamos que calentando ya nadaban más rápido que yo cuando voy rápida. Así que yo, a lo mío.

Cuando llegó mi turno, mis primeros 400, me tiré de cabeza y empecé a respirar por el lado contrario al de las sílfides quinceañeras con las que compartíamos calle, sólo por no verlas y agobiarme. Yo, a lo mío.


La verdad es que no fue tan mal, vamos que fue muy bien. Primero los 400, luego los 200, los 100, los 50.  Me sentí parte del equipo, de una tribu y eso me dio las fuerzas para nadarlo todo. Terminamos las últimas, eso sí!  pero lo bueno es que nos guardaron empanada!! Ya estoy pensando en la siguiente y en quedar las últimas de nuevo para que nos guarden la merienda.

23.2.15

Siempre he dicho que no tengo personalidad


Siempre he dicho que no tengo personalidad, soy de los que si ve una cola me pongo detrás sin saber siquiera porqué las personas están delante de mi esperando, pero siempre pienso “Algo bueno darán si hay tanta gente esperando”, y más o menos esto es lo que me pasó a mi en Sevilla.

Todo empezó en febrero-marzo del año pasado, cuando el gran David dejó de venir con Lander, Peponi y Antonio a Natación los martes y jueves. La verdad es que nos dio pena, es un tío que es capaz de alegrarte el día con algún comentario en el WhatssApp o con alguna palabra de ánimo, pero hizo que me picara el gusanillo de volver a correr.

No os creáis que fue fácil… Lo digo y lo seguiré diciendo… Odio correr, pero le comenté al hombre impasible Carlos; que un día de estos me iba a apuntar a correr aunque todavía no lo había decidido, mi sorpresa fue mayúscula cuando a la semana siguiente me dijo que las clases empezaban el jueves. 

Así, llegó el jueves, fui al “poli” y vi a un grupito muy parecido, todos llevaban camisetas de carreras populares diversas, pero lo importante… Ví a David y le saludé ya que era al único que conocía.  ¡¡¡Él me presentó a mil personas aunque no me acuerdo del nombre ni de la cara de ninguno de ellos!!!!

Comenzó ese primer entrenamiento siendo bastante raro, sé que corrimos un ratito (a mi me pareció que el ritmo era bastante alto), luego no sé porqué movíamos las piernas para adelante y para atrás como haciendo péndulos (todavía sigo sin saber para qué lo hacemos) , después nos pusimos en dos filas a hacer cosas raras como dar saltitos pequeñitos echando el peso hacia delante, y otros mil ejercicios que hacían fatal. Posteriormente, nos pusimos a hacer planchas, correr durante 4 minutos y luego hacer flexiones, abdominales y saltos donde Irene no nos dejaba un respiro. Para terminar, otra vez a correr y al Polideportivo a estirar, donde empiezas a ver que todo el mundo comenta cómo ha ido el entrenamiento de hoy y la próxima carrera que tienen.

Van transcurriendo los meses con pruebas de triatlón y demás; y un día recibes un email, de un tal Sergio (todavía no sabía quien era quien) donde nos hace una crónica de donde había competido el OET Team y los resultados de cada uno de ellos y no puedo evitar pensar “Estos tíos son unos cracks” ¡¡¡Menudos tiempazos hacen, algún día me gustaría que me nombren a mi por algo que he conseguido hacer!!!

Pasa el verano y veo que hay mucho movimiento por el WhatssApp, parece ser que han salido las inscripciones al maratón de Sevilla y la gente se está apuntando. Entonces pienso… Con lo que odio correr no voy a hacer un maratón en la vida,  y se lo comento al “Primo” ese mismo jueves en el retiro, dado lo cual se ríe… Todavía no sé si se ríe de mi porque sabe que caeré y me apuntaré o porque piensa mientras me mira… Pobre diablo este no sabe lo que dice.

Pero como ya os dije antes y no tengo personalidad, el 19/9/2014 me apunté al Maratón. Creo que fui el número 20 del grupo en apuntarme y vi un Óleee de Rocío en ese mismo momento. Aún no sabía las horas de rodajes, series, y experiencias que iba a pasar en estos 6 meses extraordinarios.

En consecuencia, empiezan los entrenos, te metes en la página web y ves que tienes 5 series de 1.000 metros más 2 km de rodaje, el jueves tienes otras tantas series, el sábado 8 km y el domingo 12. Pienso… ¡¡¡No puedo correr tanto ni en el Wii Sport!!! Si nunca he corrido más de 10 km no puedo ahora, la primera semana, meterme casi 30… ¡¡¡Imposible!!! Hablo con Carlos y decide incluir un grupo B de maratón que me viene perita (Esa primera semana corrí 8 km el domingo y, la primera canción que escuché fue Counting stars de One republic, nota para mi importante que me encanta esta canción y no podía correr más)

Van pasando las semanas y vas viendo que lo más importante de este grupo es el compañerismo; todos, absolutamente todos, te van dando consejos como expertos corredores que son los que vas aplicando en el día a día. Unos te hablan de zapatillas, otros de estiramientos, otros de ritmos pero, al fin y al cabo, todos te ayudan.

Otro momento que recuerdo, es que estaba en el trabajo y recibo una llamada, todavía no tenía el teléfono grabado, era Roció que me avisaba que los billetes a Sevilla del Ave ya estaban y que si iba el viernes me fuera con ellos en el tren (a mi el lado oscuro desde ese momento me ha inducido). Le contesto que claro, que muchas gracias y que cuente conmigo. Es en ese momento cuando me doy cuenta… Voy a hacerlo seguro o, por lo menos, intentarlo.

Siguen pasando las semanas de entrenamientos, hablas con unos y con otros, y te sigues dando cuenta de que esto es una familia, tienes a los padres (Laura la sonriente, Carlos e impasible , y El gran Juancho); que te dicen qué es lo que tienes que hacer esa semana, te corrigen la técnica y te sacan una sonrisa siempre; los hermanos mayores (Rocío, Luis, Jesús, Isidro, Rafa, Primo, Elena, Jose Maria, Jose Manuel, Juan Luís, Pilar, Macarena, Jesus B. Juan, Ana, Juanjo, Antonio, Lander, David, Rodolfo, Pepe, Rosa, Tania, Andrea, Nata, Manuel, Iker, Andoni, Raúl…) y muchos con los que vas compartiendo entrenos que te van dando consejos sobre carreras en general.

Sé que soy un poco coñazo, y que alguno estará ya cansado de leer tanto, pero me vienen recuerdos a la cabeza como los miles de días que Luis (Como dice Nata muy bien dicho… Nuestro Mentor) ha ido tirando de Nata y de mí en las series, las miles de veces que Rocío, en los rodajes, ha dicho  que vamos más rápido de lo que tenemos que ir, pero aún así, la tía es la última que afloja.

Como decía antes, el lado oscuro me había iniciado, pero no me había acabado de meterme yo de lleno, eso de correr a las 07:00 de la mañana no lo veía yo muy claro entonces (ni sigo viendo todas las veces que he ido a correr a esa hora no viéndose ni un pimiento) pero oye, que mejor plan para un domingo…. Antes se me ocurrían muchísimos, ahora, no hay ninguno.
           
Así llegó el primer día que decides hacer la serie larga 28 km con ellos, para mí fue uno de los días más bonitos en los que he corrido. Tuve una clase magistral de maratón de mis hermanos mayores, me dijeron los km en los que ellos se tomaban los geles, cuándo había que tomarlos, cómo había que tomarlos con agua para conservar mis energías los primeros km y mil cosas más que he aplicado posteriormente. Fijaros lo bien que me sentí, que la semana siguiente repetí y nos hicimos 26 km. Son dos días que guardo en la cabeza ya que fueron durísimos por el frio y la nieve que cayó, pero fueron dos días en los que me sentí orgulloso de poder compartir mi sufrimiento con este equipo.

Llegamos al último mes, mis nervios a flor de piel, compruebo que los km que antes se me hacían largos ahora se me dan de maravilla; veo que mis tiempos mejoran, que todos me dicen que he perdido mucho peso y que con mis amigos mi único tema de conversación es el maratón, pero mi única preocupación era si iba a poder acabarlo, lo iba a hacer, pero es posible que acabara gateando (Una semana antes de Sevilla, Hyvon Ngetich lo acabo de esa forma en EEUU).

Sé que parece que estoy haciendo una crónica de los entrenos y para nada, quiero hacer una del maratón de Sevilla que para eso es para lo que he venido, pero como ustedes saben de sobra, el maratón no consiste en los 42kilometros y 190 metros, eso es lo de menos. Lo más importante, en mi opinión, son los entrenos donde vas comprobando cómo todos los objetivos a corto plazo que te vas poniendo, los logras.

Última semana, ya está todo el pescado vendido, solo esperas que llegue el viernes para coger el tren e irte, no ves que llegue el día; pero únicamente piensas en eso. Si hubiera habido torreznos, a lo mejor hubiera pasado mejor la semana.

Llega el viernes, coges el tren, con Jesús, Rocío  y Luís; todos hablando relajadamente pero se notan los nervios en los ojos. Y yo pienso, si ellos están nerviosos y son unos pros, es normal que yo esté también nervioso, pero llega la frase demoledora de Rocío…. “Tú estás nervioso por el maratón y todavía no los has corrido, nosotros lo estamos porque sabemos lo que es… “ Esta frase se me ha quedado grabada, ahora sé lo que es y creo que voy a sentir los nervios en cada uno de los maratones de mi vida, aunque los nervios serán diferentes.  

Sábado, sales a rodar un poquito, en ese momento recuerdo mi primer rodaje y todas y cada una de las caras que me han acompañado en este viaje, caras que de alegría, sufrimiento y de objetivos conseguidos, por lo menos, estamos en la línea de salida o hemos intentado estar. Pues llega el momento de a las 19:00 ¿¿¿meditación??? Pienso ¡¿qué carallada es esta?! Voy a ir porque luego al restaurante iremos todos juntos, pero una siesta hasta las 8 no me vendría mal pero oye, que le vamos a hacer. Y es en ese momento cuando veo un video que me deja de piedra, fotos de todo el equipo en diferentes carreras con las que no pude evitar emocionarme.

Vamos a cenar y veo que los veteranos en esta y mil batallas han pedido solo pasta… Pienso, mierda, tendría que haber preguntado este punto.

Y finalmente llega el domingo…. te levantas, te embadurnas de vaselina y sales a la calle después de haber desayunado. Yo estoy de los nervios, vas viendo gente como tu que va hacia el maratón y vas sintiendo un ambiente indescriptible, casi mágico ya que son miles y miles de personas nerviosas, deseando que sean las 09:00 horas en punto para empezar lo que muchos siguen creyendo que es de locos.

Como yo no me quedaba en el hotel con el resto del equipo, estoy preocupado por no poder oír ninguna voz amiga que me tranquilice en el último momento. Menos mal que a lo lejos veo a la marea azul acercarse, con Rafa a la cabeza, y me doy cuenta que estoy salvado,¡¡¡ escucharé una voz amiga antes de empezar!!! Lo bueno es que no fue una, fueron las de todos.

Nos situamos en nuestro cajón de salida Roció, Luís, Rodolfo, el Primo y yo, viniendo otra alegría, vemos a Laura y a Juancho para hacernos fotos. ¡¡¡Vamos, por lo menos tendré una foto que subir al Facebook!!!!!, pienso.

Y empezamos….. Roció y Rodolfo salen escopetados y el primo tras ellos, pienso… esta no es mi guerra., me quedo con Luis que ha sido mi compañero en mil fatigas hasta que me dice que tiene que ir al baño…. Mierda pienso... me quedo solo… me vuelven las dudas… ¿podré?

Van pasando los primeros 5 km y la verdad es que me siento muy bien, voy a 5,30 más o menos, pero muy suelto; me relajo un poco, quedan todavía muchos km hasta la meta pero en ese momento veo al primo y nos ponemos a correr juntos, la verdad es que es un gustazo correr con alguien conocido pero, sobre todo, escuchar a un loco desde la derecha que te anima a muerte y te hace fotos. Y con él a todo el OET Team de animación lo cual hace que ese momento sepas que puedes hacerlo, que puedes con todo.

Continuamos corriendo y vemos al del globito de las 4 horas horas. El pobre… Ha recibido más insultos por mi parte que nadie nunca ya que iba más rápido de lo que mi reloj decía y eso me estaba fastidiando a más no poder… Aunque el tío, Joaquín me han dicho que se llama un amigo sevillano que lo conoce, en el Km 21 lo pasa en 2 horas…. Joder, entonces, va a ser que tiene razón en el tiempo el tío.

El Primo y yo seguimos corriendo muy cómodos y veo a mi familia que me anima, y que queréis que os diga, te emocionas mucho. No sé si fue por las ganas de verles o porque en ese momento es lo que más necesitas, ver una cara sonriente que te anime a seguir corriendo, que te diga que puedes, que te ayude en ese instante para dar un paso más, ¡¡¡es lo más reconfortante del mundo!!!!

Km 24, pienso que el primero ya habrá acabado y que maquina el tío, aunque no os voy a mentir, yo iba genial sin ningún problema. En ese momento, el primo dice… yo solo he entrenado 24 km como tirada larga. Pienso… máquina vas muy bien.  Solo espero que no me dejes solo ahora que me está molando ir acompañado. ¡¡¡Toma ya!!!!  En ese momento se pone a correr más, me deja atrás…. Es que cuando hablo subo el pan; aunque no mucho, porque podía verlo desde lejos pero vuelvo a pensar que la velocidad suya no es la mía y sigo corriendo a mi ritmo, tranquilo, disfrutando de la carrera; veo la fábrica de Cruzcampo y, aunque pienso que eso no es cerveza, me encantaría quedarme a que me callaran la boca y probar ese brebaje que hacen ahí

Llegas al Benito Villamarín, giras a la derecha y ves a Laura animándote y al Primo que vuelve a estar contigo, sigues a tu ritmo y km a km piensas que te queda cada vez menos, en el 32 pienso, última hora corriendo, aunque te preocupa ver a gente que está mejor físicamente que tu andando y solo piensas, por favor, un metro más que de esta forma vas a andar , giras a la derecha para entrar en el parque María Luisa y pasas por la Plaza de España; la verdad es que es el único monumento que me doy cuenta de haber pasado y esa zona me encantó.

Vuelvo a ver a mi familia al final de la plaza de España y aprieto un poco, solamente para que me vean con buena cara, salimos y empieza la zona vieja; para mí, uno de los momentos más emocionantes del maratón, ver a la gente como me jalea y me alienta me permite seguir un poco más, y otro poco más, seguimos, quedan 2 kilómetros,  pasamos el Puente del Alamillo, no queda nada pero mis piernas ahora sí que van fundidas y bajo a 6 minutos el Km, ¿dónde narices está el Estadio? No lo veo, aunque sí veo a Juancho que me da un alegrón como nunca he tenido en mi vida y me dice, ¡¡¡venga que no queda nada!!! Entro en un túnel y pienso ¿dónde cojones está el estadio? Sigo sin verlo (No me gusta poner palabrotas pero oye se lo merecía), espero que después de este túnel encuentre el estadio y poder empezar a relajarme pensando que he llegado… y de repente…..

Oscuridad y luz al final del túnel, después de la luz un tartán naranja y césped y a lo lejos la meta… Me entra un poco de asma de la emoción que no me deja respirar, y cual Fermín Cacho en Barcelona; me siento ganador, miro hacia los lados para hacer la coña, pongo la canción de One Republic la cual puse en mi primer día de entreno, bailo, esprinto, mi corazón va al límite, no queda nada, mis ojos se llenan de lágrimas, veo el crono, ¡¡¡no queda nada!!!, paso a gente por el interior , veo que no puedo adelantar a todos los que quería así que me voy hacia el exterior, últimos metros, adelanto, últimos metros, vuelvo a mirar el reloj, últimos metros, ¡¡¡llegamos!!!

En ese mismo momento solo puedes pensar en todo lo que has pasado, todas las alegrías, todos los sacrificios y todas las personas que te han ayudado. Ha merecido la pena; no se puede expresar con palabras ese momento, es sencillamente único; no puedes explicarlo, solo sabes que tu límite ha sido superado y que ha merecido la pena cada uno de los segundos que has dedicado a ello.

Por todo ello, solo puedo decir

Gracias OET Team por hacer que siga sin tener personalidad…
Antón

El placer de la compañía

No me corresponde a mí hacer la crónica del maratón de Sevilla (tooma indirecta) y por eso no voy a hablar ni de ritmos por kilómetro ni de golpes contra el muro ni nada parecido. Voy a dedicar este post, excepto el final, justo al resto del tiempo que hemos pasado en Sevilla.

A veces estamos tan metidos en la carrera que se nos olvidan otras cosas muy importantes que estos días hemos podido disfrutar, ¡y de que forma!

Cuando convive un grupo tan grande y tan heterogéneo suele haber difcultades, pero este finde me encontré superagusto en compañía de una gran parte de OET Team. Todo el mundo puso de su parte todo lo necesario para que las cosas fueran sobre ruedas y pasáramos dos días geniales. ¡Gracias a todos!. La frase final del vídeo que vimos refleja perfectamente lo que sois

Me gustaría terminar con dos agradecimientos especiales:

El primero para Rocío. Aunque la seño me tiene manía, ella ha sido el auténtico pilar del funcionamiento tan fluido y tan fácil para todos los que fuimos a Sevilla. Sé que ha dedicado muchas horas y ha colocado el listón muy alto, así que Seño, muchas gracias.

El segundo sólo puede ser para David, ver como sacrificó lo que podía ser un excelente debut en un maratón por ayudarme, animarme, empujarme y arrastrarme, por ese orden, hasta la línea de meta se quedará grabado para siempre en mi memoria. ¡Gracias, gracias y mil veces gracias!